El Ladrón de Fierro.

El ladrón de fierro.

“¡Carbohidratos! ¡Proteinas!”, se escuchaban los gritos de quienes ofrecían sus productos nutricionales en la feria del cuerpo humano. La Neurona Amarilla había salido a comprar alimentos, pues se sentía fatigada: Tenía un sueño no reparador, fatiga, dolor de cuerpo y de cabeza. Esperaba algún comerciante le recomendara algún nutriente que le devolviera su energía.

Llegó a un puesto que decía “Micronutrientes” y se acercó a quien atendía. Éste le explicó que vendía minerales y vitaminas, pero que se vendían poco pues no se les daba la importancia que merecían. A la Neurona le recomendó vitamina C y D, así como magnesio. Le dijo a la Neurona que le reservaría fierro cuando llegara, porque era escaso en estos tiempos: Las noticias hablaban de un ladrón en el estómago quien se apoderaba del nutriente en cuanto tocaba fondo gástrico.

Nuestra protagonista se marchó de la feria alegre y con esperanza de recuperarse. No se pudo sacar de la cabeza el problema del fierro y se dirigió al estómago para ocuparse de este villano. Tardó poco en llegar y lo divisó: Un ser con capa morada y traje rojo, moviendo las manos y atrayendo el mineral deficiente a ellas cual metal al imán. “He visto a este ser en algún lado…”, pensó la Neurona.

El ladrón de fierro se percató de la presencia de el amarillo ser. “Supongo que ya sientes la fatiga, tú y las otras neuronas, ya me extrañaba que se demoraran tanto en venir, supongo que sólo piensan en proteínas y carbohidratos. ¿Quieres que deje este actuar? Olvídalo, el Trombo me da muchas regalías por este trabajo. Sugiero te vayas, antes que te enfrente a ti”.

Lo que no sabía el malvado, era que la neurona no venía sola. Ésta había conversado con el Sistema Inmune y, mediante sinopsis, motivó al humano a mejorar su alimentación evitando alimentos procesados y ejercitar. Con estos cambios en su estilo de vida el Sistema Inmune creció en poder y, cual caballería, fue contra el ladrón de fierro sacándolo del cuerpo humano por el intestino.

Quedó gran cantidad de fierro sobre la mucosa del estómago siendo absorbido ávidamente. La Neurona Amarilla inmediatamente sintió que se llenaba de energías, sus dolores disminuyeron y su ánimo mejoró.

¡No sólo de carbohidratos.y proteínas vivimos!

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