Érase humanidad

Éranse una vez cuando los humanos interactuaban entre ellos con sus 5 o 6 sentidos, como prefieran. En ese entonces ocurrían eventos impensados o repulsivos y peligrosos. Las personas besaban a extraño, o peor, la irresponsabilidad llevada al máximo: Se abrazaba a padres y abuelos. 

¡Qué innecesarios el tacto, el olfato y la intuición!  El gusto se usa, pero es grosero y burdo, pues se distinguen salado, dulce y grasas. La vista se deleita con pantallas, donde el espectro de colores ha sido reducido a los que el monitor es capaz. Los matices de las puestas de sol se han perdido en las retinas de antaño. El tacto no estaba penado por ley, mientras que hoy gracias a nuestra ley ¡multas recaen sobre quien toque alguna superficie o cuerpo humano sin esterilizar su piel!. 

Muchos caminaban con el rostro descubierto, incluso en cercanía de otros seres humanos. Qué peligrosa era la vida, qué impensado conversar cara a cara exponiendo al prójimo a gotas de saliva contaminadas. Ahora el mundo y la sociedad es más empática y considerada.

Qué grande es el amor en quien vive aislado en sus cuatro paredes, sin visitar a quienes estima, quien no extiende su mano a extraños y se inyecta fármacos para mayor seguridad, pues uno nunca se puede confiar de tantos cuidados o ese impredecible sistema inmune.

Es hora de mis oraciones, los debo dejar.  Pediré por que haya más distancia física y más banda ancha. Más higiene y alimentos con más probióticos. Misas a distancia y donaciones vía web. Mayor información en redes sociales y que bloqueen las cuentas de quienes predican falsedades. 

Si se preguntan qué es amar en nuestra sociedad digital, piensen a qué le tienen miedo y déjense llevar por éste. ¡Viva la seguridad! 

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Silvio

Post author: Silvio

Mi nombre es Andrés Silva, soy de Santiago de Chile. Neurólogo, autor y emprendedor.

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