La Neurona que tenía la razón

La Neurona Amarilla fue a buscar a la Razón, porque quería enseñar al humano cómo tomar una comleja decisión. Así, comenzó su viaje dentro de ml cráneo, recorriendo cada lóbulo del cerebro, navegó por líquido cefalo raquídeo y consultó con cada célula del sistema nervioso, hasta que finalmente le indicaron dónde dirigirse.

El lugar, donde reside, no puedo revelar, porque para escucharla, cada persona debe recorrer el camino de sus búsqueda.

La Neurona se sentó frente a la Razón. una figura femenina que parecía hecha de piedra, quien descansaba en un trono.

“Neurona, no es fácil encontrarme y menos reconocerme. Muchos me han tenido frente a sus narices, pero he sido ignorada. Cuéntame en qué te puedo ayudar”.

“Vine a pedirte guía, porque el humano perdió el norte en su actuar y se encuentra en una encrucijada respecto a qué hacer. Las neuronas le recomendamos diversas e, incluso, contrarias formas de actuar.

“¿Viniste en representación de tu comunidad?

“Sí, vamos a sugerir al humano lo que tú nos digas”.

“¿Y si lo que yo digo no coincide con ninguna de sus opiniones?”

“Entonces ninguna de nosotras tenía la respuesta correcta”.

“¿Y si mi palabra coincide con una opinión contraria a la tuya o concuerda con lo que tú propones?”

“En el primer caso reflexionaré acerca de mi pensar y aceptaré tu palabra, mientras que en el segundo caso educaré al resto para que comprendan e incorporen mi pensar.”

“La decisión debe ser tomada con la mayor información, acerca de los antecedentes, el contexto y eventuales consecuencias de cada forma de actuar. Ustedes conocen al humano mejor que yo, si actúan con amor y compasión hacia él, la decisión correcta se revelará. Quien dice tenerme, no es sincero y es propietario de gran egoismo, pues yo no tengo dueño”.

La Neurona agradeció las palabras y se retiró. Haber escuchado a la Razón había abierto su pensar.

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Silvio

Post author: Silvio

Mi nombre es Andrés Silva, soy de Santiago de Chile. Neurólogo, autor y emprendedor.

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