La Peste: 25 microcuentos

Agrupé estos 25 o más fragmentos en 5 historias de 100 palabras cada una al final.


“¿Te dio la peste?”
“No” , respondió su amigo.


Los contagios se sospechaba producían entre las personas al estar hablando en cercanía por gotitas de saliva.
El uso de máscarillas sobre nariz y boca era obligatorio en lugares concurridos.
Si a alguien se le bajaba la máscarilla, dajando ver su nariz, era inmediatamente increpado por el resto.


El sol pegaba en los rostros con potentes rayos.
Era difícil respirar con un cubre bocas, especialmente si habías salido de tu hogar y llevabas 8 kilómetros trotando.
Así se sentía F. Decidió dejar libre su nariz para oxigenarse al detenerse en una esquina.


“Ha habido un brote de contagios en este edificio”, dijo el jefe de la empresa. “Hemos monitorizado temperatura, lavado de manos y uso de mascarillas. Debe haber otro modo de transmision de la peste”.


“Nunca había sentido tal dolor en mis huesos y fiebres tan elevadas”,


“¿Negocios o placer?”
“Negocios, ¿por qué querría tomar un avión a una ciudad donde solamente está abierto un supermercado?”
“Debo preguntar, hay personas que viajan por motivos incomprensiblems, como visitar familiares”.
“Para eso tenemos medios digitales”.


“¿Qué vacuna desea que le coloque?, tenemos provenientes de todos los países. De algunas naciones tenemos más de una”.
“¿Cuál me recomienda?”
“No me puedo responder, porque eso sería tener conflictos de intereses”.
“Pero me podrá decir cuál se colocó usted.”
“Eso sí puedo responder, así dirá que soy transparente. Tampoco quiero influir en su decisión”.
“Usted tiene estudios universitarios de salud, si habláramos acerca de construir naves espaciales, yo como ingeniero aeroespacial, tendría algo que decir”.
“¿Puede enviar personas a la colonia marciana pero no sabe qué vacuna elegir?”.
“Son temas distintos”.


“Cierre la tapa del inodoro antes de activar el desagüe”, dijo el jefe de la empresa a sus trabajadores. “El brote vino del baño. El caso índice de nuestra compañía tuvo diarrea”.


Las manos del cliente se sentían extrañas. Este alcohol gel se sentía distinto.
Ir de “shopping” implicaba recibir en la entrada de cada tienda una sustancia transparente en sus manos.
No sabía para qué hacían eso si después no podían tocar la ropa. Tampoco tenía claridad de por qué vino si podía comprar por Internet.
Tal vez para que el vendedor lo asistiera en su compra, así que se acercó a uno de ellos.
“Buen día, ¿me podría….”, el cliente no alcanzó a terminar la pregunta.
“Arréglese su mascarilla, se ve su nariz y ésta espanta los otros clientes. Pará resolver dudas, por lo demás, están los canales digitales”.


3F, este era el asiento del viajero. Iría sentado 2. horas al lado de un desconocido.
El del asiento vecino tenía una mascarilla bien colocada y usó alcohol gel en sus manos al sentarse.
Lo tranquilizó este hecho, probablemente tenía cuidado con su actuar y la posibilidad de tener la peste era menor.
El viajero se sintió mal por haber ido de “shopping” el día anterior.


“¿Se ha hecho un test para detectar la peste los últimos 30 días?”
“No”.
“¿Ha estado en contacto con alguien que presentó la peste?”
“No sé si usted la tuvo”.
“¿Por qué esa pregunta?”
“De eso depende mi respuesta”.


El letrero advertía: “No entrar si presenta fiebre”.
Quién se encontraba fuera de la farmacia sudaba y sentía escalofríos. Había ido hasta allí para comprar un medicamento que lo aliviara. Ahora no podría entrar.
Los transeúntes lo vieron en malas condiciones y se alejaron.
La fiebre lo había condenado a la vida digital, sólo así podría conseguir su fármaco.


La colonia marciana se encontraba libre de casos de peste. Se habían detenido los viajes interplanetarios para cuidar a la colonia marciana. Sin embargo, venía rumbo al planeta rojo una nave con habitantes terrestres. Estaba ya en el espacio cuando empezó la peste. Sólo quedaba cruzar los dedos para que ningún tripulante presentara síntomas.


Día de celebración religiosa, pero el sacerdote haría su prédica de forma remota. Buscó sabiduría en los textos sagrados: debía dar guía a los fieles en estos tiempos de sufrimiento. ¿Hablaría de castigo? ¿Enseñaza? ¿Fe y actuar misterioso? Buscó respuestas en el silencio del templo. “Rezaré por los hombres de ciencia y por dirigentes territoriales. Que Dios mantenga sus mentes y corazones limpios, para que estos hombres y mujeres sean la mano del Señor”. .


La oficina era inevitable, fin de semana o feriado, día o noche, porque era al mismo tiempo tu hogar.


“En este centro médico no atendemos personas con síntomas que pueden corresponder a la plaga”.
“Según esta lista los síntomas de esta fatal enfermedad van desde dolor de cabeza, fiebre, tos, diarrea hasta alergias en la piel. ¿Puedo preguntar a quienes atienden?”
“Sólo a gente angustiada, que en los últimos meses nos tienen sobrepasados”.


La colonia marciana vio llegar el cohete. Los terrestres fueron recibidos con mascarillas, termómetros y alcohol gel. En otro tiempo hubieran sido fuegos artificiales y música.


El futuro astronauta quemó su pasaporte interestelar, vencería el mes próximo. Tal vez cuando podría cumplir su sueño de ir al espacio.


“La peste es terrible.. Te impide respirar y hay quienes quedan con daño permanente”. Dijo un indígena a otro.


“No llevamos suficiente tiempo de seguimiento para saber hasta cuando Durán los síntomas de la peste”. Dijo el médico a su paciente que llevaba tres meses con dificultad para respirar.


Miró por el balcón. Era su actividad del día: la cuarentena no les permitia salir de la casa. En las calles solo se veían repartidores de comida rápida.


Después de la reunión virtual, tomaron un café, vía video llamado por otra aplicación.


El supermercado estaba al lado de un cine. Los estrenos anunciados quedaron detenidos sin ser exhibidos. Tal vez estarían disponibles en plataformas de streaming.


Dicen que la peste es una mentira. Dicen que la peste es verdad.


La peste afecta por los síntomas o por los cuidados para evitar el contagio.


Nunca se habló ni se investigó tanto de una enfermedad, fue así como la ciencia y el arte encontraron en la peste inspiración.


La cura para la peste finalmente se encontró. En marte nunca hubo peste. Los astronautas decían, al volver de marte, que esos habitantes tenían unos lugares llamados cines donde las películas se veían magníficas. Los del planeta rojo en cambio, consideraban sin mucho sentido el ir a la Tierra: un viaje tan largo para tener sólo videoconferencias no tenía sentid.


Se eliminó lo que no era esencial: arte, religión, abrazos y besos.


Se mantuvo lo esencial: pan y fútbol.


Un gran porcentaje de la comunicación es no verbal. Actualmente 91% de la comunicación es verbal, otro 4% es elegir entre arial, times new roman y el 5% restante el filtro.


5 cuentos en 100 palabras


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Silvio

Post author: Silvio

Mi nombre es Andrés Silva, soy de Santiago de Chile. Neurólogo, autor y emprendedor.

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