Ciencia y narración

¿Conoces el Síndrome de piernas inquietas?

Cuando una persona tiene sueño en el día y se duerme tarde, pregunta por las sensaciones de la imagen: se dan sólo en la noche y son la causa de la dificultad en dormir al ponerse el sol.

Si podemos ilustrar y narrar con tinta en el papel, o pixeles en la pantalla, ¿por qué insistimos en publicaciones científicas escindidas de las emociones?

Es muy distinto leer la descripción del Dr. Ekborn décadas atrás, quien describe de forma magistral, el padecer de sus consultantes quienes padecen esta condición, con una narrativa digna de un conocedor del oficio de la escritura. A diferencia de las descripciones actuales, te permite imaginar al paciente que tendrás en frente.

¿Qué pasó en el camino de la literatura científica?. Este giro, dejando de lado esa descripción basada en observación y escucha del paciente, que refleja empatía, no en el sentido de ponerse en sus zapatos sino de conocer su sufrir, por números, síntomas y resultados de exámenes que no comprendes cómo caben en un humano, transformándose en una matemática cuya suma da un diagnóstico.

El contar historias nos ha acompañado durante milenios, ¿por qué dejamos de valorar esa forma de comunicación en la ciencia?

Hemos caído en la ilusión de lo objetivo. Pregúntense, ¿somos humanos o líneas de comandos?

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